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Las trayectorias

Las 150 mujeres entrevistadas proceden de ocho trayectorias distintas de actividad profesional: académica, administraciones públicas, artística-cultural, directiva, empresarial, institucional, política y profesiones liberales. Éstas son las características más sobresalientes de cada una.

Académica. De entre todas las trayectorias analizadas, es la que muestra el mayor grado de homogeneidad en la carrera, como consecuencia de la importancia que la vocación tiene entre estas profesionales. Además, destaca por el elevado peso de las decisiones relacionadas con la formación, en detrimento de las decisiones profesionales y las personales, en la configuración de la carrera. Todo ello se traduce en el valor más alto de coherencia entre la trayectoria y la formación recibida.

A la hora de valorar los factores que determinan una baja presencia de la mujer en el entorno laboral, las académicas se caracterizan por dar una valoración máxima a los condicionantes personales y una mínima a la cultura social del entorno.

Son aquellas que presentan el mayor grado de superación de las expectativas generacionales.

Administración pública. Es la trayectoria donde la vocación tiene un menor peso, y las metas finales alcanzan la mayor relevancia. Estas profesionales son las que más continúan con una trayectoria familiar precedente, las que mantienen con mayor intensidad los valores familiares.

Son, junto a las empresarias, las que menos perciben la discriminación de género y las que más rechazan el concepto de rol. También son las profesionales que niegan en mayor medida la existencia de habilidades específicas para cada género. Asimismo, son las que dan menos importancia a los frenos formativos y profesionales.

Artística-cultural. Se caracteriza por ser muy homogénea. Para estas profesionales, el factor que más limita el acceso de las mujeres a puestos de relevancia es la cultura sectorial.

Apenas perciben medidas de conciliación o de acción positiva en su entorno y destacan por su menor vinculación al rol tradicional como referente generacional. Otro elemento que singulariza esta trayectoria es su elevada percepción de la formación como freno para las profesionales jóvenes.

Directiva. No sólo muestra el menor grado de homogeneidad entre todas las trayectorias, sino que en ella se aprecian un mayor número de fases diferenciadas y de cambios entre distintas trayectorias. La aportación de conocimientos de su período formativo ha sido muy baja.

Las percepciones de discriminación y de la existencia de medidas de conciliación apenas se desplazan de los valores centrales. Cabe destacar, eso sí, que las directivas son las profesionales con mayor percepción de estilos de gestión femeninos.

Sobre las causas que explican la menor presencia de la mujer en puestos de responsabilidad, destaca la cultura empresarial organizativa.

Empresarial. Desde el punto de vista de los conocimientos y la definición de su trayectoria, son las profesionales a las que la formación ha aportado menos. De hecho, en raras ocasiones su formación tiene un vínculo directo con su actividad empresarial.

Son las profesionales con una menor percepción de discriminación de género. Señalan, por encima del resto de las trayectorias, la cronología de la incorporación de la mujer al mundo del trabajo y los valores personales como elementos determinantes de la menor presencia de ésta en puestos de responsabilidad. Por el contrario, conceden una importancia muy baja a la cultura sectorial.

Destacan en su convencimiento de que tanto hombres como mujeres incorporen nuevos roles a su acervo. También sobresalen por la importancia que dan a los factores personales, las metas y los valores como obstáculos para el desarrollo profesional de las mujeres.

Institucional. Destaca por su baja homogeneidad, debido a la diferenciación de fases y a los cambios entre trayectorias profesionales que presenta. A juicio de las entrevistadas, son las decisiones personales las que han tenido un mayor protagonismo en el conjunto de su carrera.

También despuntan por la importancia que conceden a los modelos o referentes no familiares. Además, esta trayectoria es la que percibe, en mayor grado y de forma personal, la existencia de discriminación de género y retributiva. Y es la que tiene una menor constancia de las medidas de acción positiva en su entorno.

A la hora de valorar las causas de la menor presencia de la mujer en puestos relevantes, estas profesionales hacen hincapié en la cronología de la incorporación de ésta al mercado laboral.

Asimismo, a la hora de visualizar los frenos futuros, dan una importancia muy baja a los elementos de carácter personal.

Profesión liberal. Se trata de la trayectoria donde la vocación ha sido más determinante y la que muestra un menor número de cambios de trayectorias en su conjunto.

Muestra una elevada percepción de discriminación de género, que contrasta con la menor percepción de discriminación retributiva. Su sensibilidad hacia la discriminación de género hace que consideren muy necesarias las medidas de conciliación, cuya eficacia es valorada muy positivamente.

Sobre las causas de una menor presencia de la mujer en puestos de responsabilidad, apenas conceden importancia a la cronología de su incorporación al trabajo, mientras que destacan la influencia de la cultura de la empresa y los condicionantes personales.

Estas profesionales, además, están firmemente convencidas de la existencia de habilidades y estilos de gestión propios de cada sexo. Para ellas, son los frenos profesionales los que suponen un mayor obstáculo para el progreso de las mujeres.

Política. Se construye a partir de decisiones personales y profesionales en una media superior a la de otras trayectorias. De hecho, este hecho redunda en la poca importancia que dan a las decisiones sobre la formación, consideradas casi irrelevantes en el conjunto de su carrera.

Destacan, además, por la importancia que conceden a modelos o referentes no familiares, y el menor nivel de continuidad con la tradición familiar.