Mercado Laboral

EXPERTOS OPINAN

Para conseguir una visión más amplia y completa del empleo en salud es necesario conocerlo desde varios ángulos. Por ello, incluimos varias opiniones de profesionales cualificados que analizan el mercado laboral, los retos de futuro y las necesidades a cubrir en este amplio sector desde diferentes puntos de vista.

Eduardo Mirpuri Merino

Eduardo Mirpuri Merino

PhD, MBA Biomedical Research Coordinator

Center for Biomedical Research (CIBIR).

Fundación Rioja Salud

"El empleo en el sector salud e investigación ha vuelto a crecer tras cinco años consecutivos de caídas"

INVESTIGACIÓN BIOMÉDICA, UN SECTOR CON CRECIENTES OPORTUNIDADES

A pesar de que la oferta se ha mantenido recurrentemente por encima de la demanda, las ofertas de trabajo en el sector Salud e Investigación se han incrementado año tras año. En España, según los datos de 2015 proporcionados por la Asociación Nacional Empresarial de la Industria Farmacéutica (Farmaindustria), el empleo en el sector ha vuelto a crecer tras cinco años consecutivos de caídas.

Así, la industria farmacéutica ha empleado a 4.258 personas en 2016 sobre un total de 160.000 empleos indirectos. Según la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (FENIN), el empleo directo e indirecto que sus empresas generan arrojó una cifra de 24.000 nuevos empleos en 2015, mientras que la Asociación Española de Bioempresas (ASEBIO) sumó en nuestro país más de 20.993 empleos sobre una cifra global superior a las 182.000 personas.

Si a este dato añadimos que el gasto para la contratación de investigadores cualificados del sector público ha estado alrededor de los 24 millones de euros en 2016, no cabe duda de que el escenario es atractivo y que refleja una tendencia clara al crecimiento, con un mayor impacto y presencia gradual del sector en la economía nacional. Pero, además, se aprecia también la demanda de una mayor cualificación de los candidatos. Profundizando en este punto vemos cómo es habitual encontrar ofertas de trabajo que demandan indistintamente especialización en máster o doctorado.

¿Está la demanda ajustada a la realidad?

Según datos recientes, puede haber disonancias entre la exigencia de especialización y la demanda real. En primer lugar, hay un claro desconocimiento de las múltiples oportunidades laborales que existen fuera del mundo académico. En segundo lugar, un programa de doctorado -muy importante para obtener las habilidades y conocimientos nucleares- podría ejercer de factor limitante al orientar al candidato preferentemente hacia el mundo académico, minando así su competitividad en otros escenarios laborales. Este punto podría evitarse con la realización de programas de máster, cursos y talleres adicionales que le permitan al candidato desarrollar las habilidades adicionales demandadas, tanto dentro como fuera del mundo académico.

Uno de los principales retos a afrontar es, sin duda, la correcta formación de los profesionales y la adecuación de sus capacidades a las demandas del sector tanto dentro como fuera del ámbito académico

¿Qué es lo que se demandará en los próximos años?

Para responder a esta pregunta las encuestas realizadas por la Unión Europea pueden ser una buena referencia para tomar el pulso a las tendencias del sector salud. En estas encuestas son los propios profesionales quienes analizan los retos y tendencias futuras y en ellas encontramos puntos comunes que demuestran el interés creciente y la demanda futura –si no ya inmediata- más recurrente.

Destacan los perfiles relacionados con problemas de envejecimiento y enfermedades crónicas, además de los habituales en cáncer y microbiología (resistencia a antibióticos). A estos perfiles se le suman otros que demuestran la orientación del mercado a buscar profesionales versátiles con experiencia en campos de diferentes disciplinas: Economía (Economía de la Salud, Gestión), Ingeniería, Matemáticas o Informática (dispositivos médicos, medicina regenerativa, inteligencia artificial, big data, bioinformática, simulación, nanotecnología, imagen etc.), así como Filosofía y Derecho (bioética, salud y emigración, etc.).

Estos datos permiten destacar dos ideas: Por un lado, continúa la demanda creciente de científicos del área de Salud con conocimientos o experiencia adicionales que incluyen, entre otros, la tecnología médica, la gestión de producto, la economía y las finanzas o el propio desarrollo de negocio. Y a lo anterior se suma la demanda de otros perfiles no relacionados originalmente con las ciencias médicas y la salud como: economistas, filósofos, abogados, matemáticos, ingenieros e informáticos.

Tres retos que afrontar: formación, habilidades y movilidad

Así, podemos observar que uno de los principales retos a afrontar es, sin duda, la correcta formación de los profesionales y la adecuación de sus capacidades a las demandas del sector tanto dentro como fuera del ámbito académico.

Un segundo reto radicaría en fomentar el desarrollo de habilidades blandas que les permitan adaptarse a nuevos entornos cambiantes y a trabajar en equipo con profesionales de disciplinas muy diferentes.

Por último, cabría destacar la movilidad como un activo muy bien valorado dentro del currículo profesional. Y en este sentido no es accidental la importancia que la Unión Europea le da a este punto con la iniciativa “pan-europea” para fomentar y dinamizar la movilidad entre científicos.

Enrique Peiró Callizo

Enrique Peiró Callizo

Coordinación de Programas de Salud Pública y de Seguridad del Paciente

Servicio Vasco de Salud - Osakidetza

"Cualquier persona demandante de atención espera que la prestación se efectúe con una absoluta garantía de seguridad"

LA IMPORTANCIA DE LA PROMOCIÓN DE LA CULTURA DE LA SEGURIDAD DEL PACIENTE

La atención sanitaria es una actividad que reviste cada vez una mayor complejidad, ya que se incorporan continuamente -gracias al permanente progreso tecnológico- nuevos procedimientos diagnósticos y terapéuticos.

Paralelamente, este amplio abanico de posibilidades asistenciales, junto con el legítimo incremento del nivel de exigencia de la ciudadanía, condiciona un crecimiento sustancial del número de exploraciones diagnósticas y de tratamientos efectuados en nuestro sistema sanitario.

Aunque la Seguridad del Paciente constituye una disciplina consustancial a la asistencia sanitaria, y cualquier persona demandante de atención espera que la prestación se efectúe con una absoluta garantía de seguridad, la realidad es que siempre existe una cierta probabilidad de ocurrencia de incidentes de seguridad.

Minimizar la posibilidad de incidentes

Una vez reconocida la evidencia según la cual “el riesgo cero no existe”, ello refuerza la importancia de la promoción de la cultura de la Seguridad del Paciente con el objetivo de minimizar la posibilidad de que se produzcan incidentes de seguridad, en determinados casos con daño grave para el paciente.

Desde el año 2000, en la mayoría de los países desarrollados se han puesto en marcha diferentes estrategias y programas institucionales destinados a promover la Seguridad del Paciente. Entre las diferentes líneas de acción abordadas en estos planes figuran, entre otras:

  • · La identificación inequívoca de los pacientes
  • · La gestión y el análisis de los incidentes de seguridad
  • · La prevención y el control de las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria
  • · Los sistemas de notificación y aprendizaje
  • · La optimización de la prescripción de exploraciones diagnósticas con radiación ionizante

Promover la cultura de Seguridad del Paciente

Como es lógico, para desarrollar las diferentes líneas de acción y los proyectos planteados en las correspondientes estrategias de nuestros servicios de salud, resulta imprescindible disponer de un número suficiente de profesionales formados específicamente en esta área. Ciertamente, en nuestros países desarrollados ya existen especialistas que desempeñan una función esencial para sustentar algunas de las líneas clave en la promoción de la cultura de la Seguridad del Paciente.

Desde el año 2000, en la mayoría de los países desarrollados se han puesto en marcha diferentes estrategias y programas institucionales destinados a minimizar los incidentes de seguridad

En este sentido, es justo reconocer el magnífico papel asumido en estas últimas décadas por los médicos especialistas en Medicina Preventiva y Salud Pública, así como por otros especialistas facultativos (farmacéuticos, microbiólogos, infectólogos, etc.) y por muchas enfermeras cuya trayectoria y especialización son dignas de reconocimiento.

Sin embargo, la concepción actual de la Seguridad del Paciente abarca un campo mucho más amplio que el representado por la sumatoria de todas esas especialidades o formaciones, puesto que cada vez son más los aspectos que se pretenden abordar con un enfoque de seguridad.

De hecho, ya se está acuñando en determinadas Comunidades Autónomas (incluso con sustento legal) la figura del profesional referente en Seguridad del Paciente, susceptible de asumir un papel central en el despliegue y en la puesta en marcha de los diferentes proyectos y líneas de acción incluidos en los programas. También debiera constituir el eslabón esencial dentro de nuestras organizaciones para garantizar la notificación y el estudio de los incidentes de seguridad, todo ello con fines de aprendizaje.

Formación específica en seguridad

Por lo tanto, una de las prioridades para promover en nuestra sociedad la cultura de la Seguridad del Paciente es posibilitar el acceso al mayor número de profesionales médicos y de enfermería a una formación específica en este campo, que aborde el conjunto de aspectos incluidos en los enfoques actuales para esta importante disciplina.

Además, un cierto nivel de formación en este campo también es deseable para cualquier profesional de la asistencia sanitaria, y no sólo para aquellos que se encuentran dedicados más específicamente a la Seguridad del Paciente.

En definitiva, parece evidente que los avances en la promoción de la cultura de la Seguridad del Paciente en nuestro entorno sanitario dependerán, en gran medida, de nuestra capacidad para facilitar formación adaptada específicamente en esta área al mayor número posible de profesionales.

Mónica Porto

Mónica Porto

Formadora y Coach certificada de equipos.

Directora Área de Podología, compras.

Grupo Abedul

"Se valora más a un profesional más humanizado, con paciencia, empatía y valores"

SE BUSCAN PROFESIONALES QUE SEPAN GESTIONAR EMOCIONES

El sistema sanitario español se ha quedado anticuado. Ha sido de gran ayuda para llegar a un cierto nivel de bienestar social, pero no está adaptado a las necesidades actuales de la población. Necesitamos profundizar en otros elementos que son de vital importancia para todos nosotros, y que conforman nuestro día a día.

Nuestra empresa gestiona todo el personal sanitario que tiene un centro de mayores, además de seleccionar a otros profesionales para clínicas, hospitales, centros de salud, organismos públicos, etc.

En los centros geriátricos, los perfiles que nos requieren y que evaluamos cuentan con formación específica en este sector. Pero es verdad que, desde hace unos años, también empezamos a tener muy en cuenta en los procesos de selección la gestión emocional del candidato a contratar.

Ahora más que nunca, cuando la sociedad va encaminada a un envejecimiento mayor de la población, es ya un requisito indispensable que los candidatos sepan tratar a los mayores desde un punto de vista más humano. Se valora más un profesional más humanizado, con paciencia, empatía y valores. Valores a los que se está volviendo a dar importancia. Ya la tenían anteriormente, pero ahora más.

En cuanto a la gestión emocional, otro aspecto que se valora también en los candidatos es que sepan gestionar el estrés que conlleva trabajar en el área sanitaria. Estos puestos requieren una forma de trabajar muy eficiente, al mismo tiempo que se trabaja con dedicación. Por eso es muy importante tener un equilibrio emocional profundo, para poder trabajar bien sin que esto afecte a la salud personal de cada uno.

Haciendo una selección en base a estas características hemos notado menos rotación y resultados de más calidad. Es verdad que la forma de selección ha variado y que ahora conlleva más trabajo, pero al final merece la pena porque ambos (clientes y trabajadores) quedan contentos y el resultado es positivo.

Adaptarse a las nuevas necesidades

¿Qué aspectos habría que mejorar en nuestro sistema? Es necesaria una visión más integradora de lo que somos e invertir más en prevenir que en reparar. Algo que sería posible haciendo más consciente a la población, educándoles desde niños para que sean adultos responsables de su propia salud y menos dependientes del propio sistema.

Recomendaríamos que en la formación académica de los perfiles sanitarios se incluyese también la gestión emocional, junto a otras habilidades muy necesarias en esta área como es el trabajo en equipo

Olvidamos también que somos un todo no divisible (cuerpo y emociones). Ya sabemos que la parte emocional puede curar o formar enfermedades. Por eso no necesitamos médicos superformados, que ya los tenemos, necesitamos médicos que sean expertos en esa parte emocional de la que en muchos casos carecen. Esto también es prevenir y no curar. Y cuando hablo de médicos hablo de cualquier profesional de la salud. Los mejores profesionales son aquellos que integran esta parte dentro de su trabajo.

Como mejora de cara al futuro, en cuanto al perfil de selección y su área de especialización, nosotros recomendaríamos que en la formación académica de los perfiles sanitarios se incluyese también esa gestión emocional, junto a otras habilidades muy necesarias en esta área como es el trabajo en equipo. No hay que olvidar que el trabajo de un profesional sanitario es siempre multidisciplinar, por lo que es imprescindible potenciar el trabajo en equipo de forma constructiva.

Ya estamos en un momento de cambios y ruptura de estructuras en el sector, el reto ahora es adaptarnos a ellos y fluir con esos cambios. Es decir, no estructurarte en una profesión si no adaptarte y aprender. Las necesidades están cambiando y nosotros debemos hacerlo también con ellas. Es tan simple como eso, pero a la vez muy difícil.